La vida que ya no está
Cuando lo que duele no es la muerte, sino la pérdida. La tristeza que aparece cuando algo valioso ya no está… y con ello, una parte de tu vida que tenía sentido.
La tristeza tiene muchos matices. Uno de ellos es cuando hay una pérdida de algo valioso que ya no está. Es la forma más fácil de reconocer: se termina una relación, te alejas de alguien importante, se cierra una etapa de tu vida. Pero no duele solo eso en sí. Duele todo lo que venía con eso: la rutina, los planes, la forma en que entendías tu día a día. En el fondo, la pérdida no es solo de una persona o situación, sino de una parte de tu vida que tenía sentido para ti.
Ese matiz, en el que el dolor viene por haber perdido algo valioso; un vínculo, un sueño, un estilo de vida, una rutina. Muchas veces se asocia la tristeza con una muerte, un duelo, pero la tristeza tiene tantas formas… También puede ser generada por haber perdido algo en tu vida.
Viendo Marriage Story me hizo pensar en esto con mucha claridad. Marriage Story es una película que sigue la vida del matrimonio de Charlie y Nicole. La película empieza de una forma muy especial; cada uno expresando lo que ama del otro, sus características y lo que lo hace único. Es muy conmovedor porque uno se lleva la sensación de que es una relación única, con una conexión muy especial y profunda entre los dos.
La película va avanzando y va mostrando cómo esa relación tan especial empieza a deteriorarse lentamente. A través de pequeños gestos, conversaciones que no pasan y muchas emociones guardadas de cada uno. La película genera empatía con ambos personajes; sientes el dolor, la frustración y la rabia de Nicole y también eres capaz de sintonizar con lo que piensa Charlie, entiendes también su punto de vista y el cómo por muchos años realmente no pudo notar cosas decisivas en la relación.
La película avanza mostrando cómo esa lejanía entre los dos termina en un divorcio muy tortuoso, en el que ambos rompen las promesas que se hicieron; resolver las cosas entre los dos, llegar a acuerdos, siempre escucharse. Te vas dando cuenta como cada vez esto se vuelve imposible. Involucran a los abogados, dicen mentiras sobre el otro para ganar la custodia de su hijo y tergiversan los hechos.
Su relación se va rompiendo poco a poco y se logra sentir cómo estos dos personajes sienten una tristeza bastante profunda. Una tristeza causada por la pérdida de sus expectativas, de sus sueños y de su ideal de familia. La pérdida de una vida juntos, de sus sueños y proyecciones. La pérdida de la unidad y armonía de la familia, de la complicidad y conexión entre los dos. Pérdida de la estabilidad económica por el divorcio, de oportunidades laborales por el desgaste de la situación. Perder la vida que con tanta ilusión construyeron por tantos años y con tanto esfuerzo.
Es clave distinguir la causa de la tristeza, porque en este caso puntual, la forma de vivirla plenamente es contemplando la verdad y reflexionando. En el caso de la película, aceptar que se tomaron decisiones incorrectas, algunas cosas no se hicieron bien. Asumir la responsabilidad de los actos, para así aprender y no volver a caer en ellos. Reflexionar sobre el impacto en mí, entender lo que para mí es importante, valioso, especial.
Desde mi punto de vista, esta película es el reflejo de lo que muchas veces nos pasa. Nos perdemos tanto en el camino, escuchamos tantas voces menos la nuestra que terminamos perdiendo lo que más queremos y anhelamos. Sin escucharnos, sin permitirnos estar tristes, es imposible reflexionar, corregir y empezar de nuevo de buena forma.
La tristeza nos enseña muchas cosas, nos refleja quienes somos. Es un reflejo de nuestro corazón, de nuestros anhelos y también de nuestras imperfecciones y el impacto de ellas en los demás. Sentir la culpa que puede haber sido causada por el haber herido a alguien es clave, nos ayuda a ser mejores. Sentir esa nostalgia de extrañar el pasado también para agradecer y no volver a dar por sentado lo que teníamos. Sentir esa frustración de no poder hacer nada, nos lleva a buscar la ayuda de los demás, dándonos perspectivas diferentes.
Sentir, escucharnos interiormente es clave. Y también lo es identificar de dónde viene.
Te invito a preguntarte:
¿Qué haces normalmente con esa tristeza: la evitas, la llenas, la distraes… o la escuchas?
¿Puedes reconocer qué era lo verdaderamente valioso en eso que perdiste?
Si miras esa pérdida con honestidad, ¿hay algo que hoy harías diferente?
¿Qué aprendiste sobre ti, tus vínculos o tus decisiones a partir de eso?
¿Hay algo que necesitas asumir, reparar o comprender mejor?
Este espacio se ha ido convirtiendo, poco a poco, en un lugar de encuentro.
Un lugar para pensar la vida con más profundidad, más honestidad y más humanidad. Seguiré escribiendo cada semana desde lo que voy descubriendo en el camino, especialmente desde la Psicología Integral de la Persona.
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